Más luto indígena por la muerte de una bebé Dolor!


Más luto indígena por la muerte de una bebé Dolor. El país quedó conmocionado ayer por el fallecimiento de una criatura de seis meses, cuya madre sufrió los efectos del gas pimienta cuando reprimieron el jueves a los marchistas del Tipnis en La Paz Pablo Ortiz. La Paz Había sido un regalo de Navidad para Marcia y Rosauro. Una niña morena, sanita, había nacido el 23 de diciembre en Santa María del Tipnis y le pusieron nombre de gitana: Karen Yesenia Fabricano Gutiérrez. Ahora, su cuerpo pequeño está envuelto en una bandera de patujú. Marcia y Rosauro lloran a su lado y no quieren creer que su lucha para defender el Tipnis les haya pedido un sacrificio tan grande.

 Karen Yesenia tenía solo cuatro meses cuando la marcha salió de Trinidad y Marcia estaba contenta porque era uno de los pocos bebés de la columna que se había mantenido sanito. El miércoles, en la ‘heladera’ de Urujara, la niña despertó tosiendo por el frío y Marcia corrió al consultorio móvil a hacerla ver. Le dijeron que era un resfriado y le dieron un jarabe. Ella insistió en que la veía mal, pero el diagnóstico del médico no cambió. Marcia cargó a la niña en los 11 kilómetros que recorrió la columna hasta llegar a La Paz y en la esquina de la Ingavi y Yanacocha, el gas pimienta lanzado por los policías que sirvieron de muro para que la marcha no ingrese a la plaza Murillo, inundó los pulmones de su bebé. Marcia y Rosauro la sacaron de ahí.

 Para Mayra Palacios, la única médica que acompañó a la marcha en los 62 días de peregrinaje a La Paz, el gas pimienta pudo producir una inflamación en la garganta y los pulmones de Karen Yesenia que, asociado al resfrío que tenía, le hizo cada vez más difícil respirar. En el coliseo de la Universidad Mayor de San Andrés, Marcia acomodó a Karen Yesenia a su lado, junto a Josué, su hijo de dos años, que también la acompaña. Rosauro decidió quedarse con ellos y no bajar a la vigilia en la plaza San Francisco. Le preocupaba que la bebé ya no quería chupar la teta de Marcia y lloraba todo el tiempo, peleaba por respirar. La abrigaron bien y Karen Yesenia se durmió, pero a las cinco de la mañana despertó llorando. Marcia creyó que era hambre, la tomó en sus brazos y comenzó a amamantarla. Karen alcanzó a agarrar el dedo índice de Marcia mientras tomaba leche, pero, con la nariz tapada, trataba de tragar el líquido blanco al mismo tiempo que metía aire a sus pulmones por la boca. La leche inundó su garganta y sus pulmones y la bebé comenzó a pelear por su vida.

 Alarmados, Marcia y Rosauro pidieron ayuda a Bertha Bejarano, presidenta de la marcha, y pronto consiguieron una vagoneta que trasladó a los tres hasta el hospital de Niños. La vida se le agotó en el camino. Cuando llegaron al hospital, Bertha corrió de una oficina a otra gritando por ayuda. A Karen Yesenia la echaron sobre una camilla y, cuando la pediatra bajó, les dijo que ya no había nada que hacer, que estaba muerta. Marcia rompió en llanto y se alejó. Solo escuchaba los reclamos de la médica que recriminaba a Bejarano por qué habían traído niños a la marcha. El cuerpo de la bebé fue devuelto al coliseo acompañado de un formulario que certificaba su muerte por broncoaspiración, pero la columna de la marcha tenía otra idea. Todos culpaban a Evo Morales y recordaban que esto se pudo evitar si el presidente accedía a dialogar en cualquiera de las cuatro convocatorias que había hecho la marcha. Después, todas fueron lamentaciones. El cuerpo de Karen Yesenia comenzó a ser velado en el coliseo, hubo una misa, mucho llanto y reacciones tardías. Lo que hasta ayer había sido trabajo voluntario se convirtió en intervención institucional. Los médicos del hospital de Niños, con su batas blancas y guantes de látex inundaron el campamento revisando a todos los menores y descubrieron lo que ya se sabía: unos 30 pequeños están a un paso de la neumonía y casi 200 se encuentran resfriados, víctimas del frío, la lluvia y de la política. Y los políticos comenzaron a rasgarse las vestiduras, a utilizar el cuerpo de Karen Yesenia como el centro de la disputa por el Tipnis. La ministra de Informaciones, Amanda Dávila, culpó a las madres por haber expuesto a los niños en la movilización, utilizándolos en una ‘guerra política’ contra el Gobierno. No fueron las madres, sino Rosauro, el padre de Karen Yesenia, el que le contestó. “Con quién quiere que dejemos a nuestros hijos. Somos pobres, no tenemos empleada. Además, mi hija era bebé, estaba chupando todavía y no podíamos dejarla. En Santa María se quedó María Roxana, que tiene siete años, pero nos trajimos a Josué y a Karen. Ahora esta marcha será un mal recuerdo. Tuvo que pasar esto con nosotros, tuvimos que dejar a nuestra hija acá pero ni así el Gobierno nos quiere atender. Yo voy a seguir luchando hasta lo último”, afirmó Rosauro. Un niño mal alimentado se complica Robin Chávez Caballero Pres. Soc. de Neumología Los gases lacrimógenos pueden desencadenar en una insuficiencia respiratoria grave, porque afecta a todas las personas con o sin resfrío, debido a que es un irritante. Este gas irrita la mucosa respiratoria y provoca un proceso inflamatorio, aumenta la hipersecreción, eso lleva a la obstrucción de la vía aérea, tanto la superior como la inferior. En las personas asmáticas afecta mucho más, como sucedió en la huelga de los médicos, donde uno de los facultativos tuvo que ser internado en terapia intensiva porque sufrió una crisis asmática y permaneció varios días internado. Este irritante es utilizado para dispersar a las personas porque al recibir la bomba de gas le descongestiona la mucosa nasal, congestiona los ojos, la garganta y produce dificultad respiratoria. Puede ser grave en el caso de los asmáticos y también en los bebés, porque tienen un aparato respiratorio inmaduro y provoca deficiencia respiratoria. Por lo que se escuchó en los informes médicos, el caso de la niña que falleció pudo haber sido una neumonía porque la bebé estuvo expuesta a temperaturas bajas. Seguramente ha hecho una bronconeumonía y se agravó por otros factores, como el enfriamiento y la desnutrición. Un niño que no come bien tiende a complicarse de salud, peor aún en una marcha de 60 días. Ministro de Gobierno rechaza a la cúpula de la marcha indígena El diálogo entre el Ejecutivo y la novena marcha indígena se aleja más cada día. El ministro de Gobierno, Carlos Romero, dijo en Palacio Quemado que el presidente, Evo Morales, no puede sentarse a dialogar con una persona como Bertha Bejarano, que ha sido condenada por narcotráfico en Brasil y que luego se benefició con una especie de perdón judicial. También acusó a Adolfo Chávez, presidente de la Cidob, de haber enviado una carta a Evo Morales, solicitándole la administración de licencias para casas de juego. A través de un poder conferido a un intermediario, Chávez habría cobrado $us 30.000 del bingo Bahiti. Consultado al respecto, Chávez recuerda que en noviembre de 2008, cuando regresaba de defender al Gobierno ante la Organización de Estados Americanos por la matanza de Porvenir, perdió el vuelo en Miami. Ahí, el cónsul de Bolivia en la ciudad estadounidense lo llevó a conocer los casinos administrados por indígenas en sus reservaciones. Los aborígenes estadounidenses le explicaron que con esos fondos ellos cubrían los gastos en salud, educación y proyectos productivos. A principios de mayo de 2010, Chávez reconoce haber enviado una carta a Morales solicitándole que se pudiera aplicar esta modalidad en los territorios indígenas, pero nunca llegó a entablar diálogo al respecto porque pocos días después se dispuso la salida de la séptima marcha, que exigía real autonomía indígena. 11 muertes en 22 años de marchas Karen Yesenia es la decimoprimer ‘mártir’ del movimiento indígena en 22 años de marchas. Las muertes en movilizaciones comenzaron en la segunda marcha. Una madre guaraya y su hijo recién nacido murieron en Samaipata cuando daba a luz. En esa movilización, en 1996, los indígenas consiguieron la aprobación de la Ley INRA. La reforma de esta ley, conseguida con la sexta marcha en 2006, se cobró otras dos vidas. Dos indígenas fueron atropellados mientras marchaban cerca de Bulo Bulo. Las otras siete muertes fueron en defensa del Tipnis, irónicamente el primer territorio indígena titulado. Un bebé, un niño y un joven dirigente perecieron durante la octava marcha y en solo diez días, la novena marcha se ha llevado a dos dirigentes tsimanes (Otilia Cunay y Alejandro Cayuba), un paramédico paceño (Justo Illanes) y a Karen Yesenia. Ante este último fallecimiento, el Defensor del Pueblo respondió exigiendo al Gobierno atención médica para toda la columna de la marcha y pidiéndole que instale el diálogo de una vez por todas para evitar las desgracias. Mientras la columna buscaba recursos para trasladar los restos de la bebé hasta Santa María (comunidad que se encuentra en la confluencia de los ríos Isiboro y Sécure, en pleno corazón del Tipnis), su muerte se transformó en tema congresal. La bancada oficialista aprobó una resolución condenando la muerte y exigiendo al Defensor del Pueblo que la investigue. Pedro Nuni, el único diputado indígena que apoya la movilización, salió molesto porque no lo dejaron hablar. “¿Por qué no dijeron lo mismo de la marcha del Conisur que llegó en febrero con un montón de niños y entró a la plaza? El presidente Evo incluso se convirtió en padrino de uno de los niños”, reclamó Nuni.

En la jornada Médicos. Al menos 30 niños indígenas están al borde de una neumonía por severa infección respiratoria aguda y otros 120 están resfriados, reportaron ayer médicos de la Dirección Municipal de Salud de La Paz. En la marcha hay unos 260 niños junto a sus padres. Propuesta. El abogado Carlos Alarcón sugirió realizar una referendo nacional como una salida pacífica al conflicto generado por el proyecto gubernamental de construir la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos por medio del Tipnis, argumentando que el Tribunal Constitucional no dio respuesta a este caso.

 Acusación. Mallkus del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq) y de tierras bajas afirmaron ayer que Adolfo Chávez, presidente de la Cidob, es el responsable de las muertes ocurridas en la novena marcha indígena, entre ellas el reciente fallecimiento de una bebé. Oficialistas. El diputado indígena Eleuterio Guzmán, del MAS, reconoció que la llegada a la sede de Gobierno de los 42 dirigentes y 10 delegados del Consejo Indígena del Sur (Conisur) busca socializar la posconsulta y la construcción de la carretera por medio del Tipnis. Posición.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Bolivia reiteró ayer su rechazo, censura y su preocupación por la presencia de niños, niñas y adolescentes en marchas y protestas de índole política y social. Crítica. Miriam Yubánure, del Comité Político de la novena marcha en defensa del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), denunció que el Gobierno ofreció vuelos gratuitos para que los marchistas retornen a sus hogares. Para ella, es una muestra de insensibilidad.

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